
Reino de Monthea
Caminando por las montañas más elevadas,
y cansada ya de tanto volar, decidí descansar bajo una roca, casi sin aliento.
Bebí un poco de agua fresca. Hacía, frío pero no intenso, de pronto copo tras copo, comienza a nevar y un hermoso espectáculo comienzo a observar.
En esa inmensa soledad, comencé a vislumbrar extrañas formas en los copos de nieve, brillos y colores que jamás había visto, así que decidí mirar más de cerca esta extrañas luces que me hipnotizaban, caminé hacia un claro, y me dediqué a seguir los movimientos de los brillos y destellos, pronto me sentí tan impactada de ver seres tan pequeños como una bellota, volaban y volaban sin cesar, por entre los copos de nieve.
Casi pasaba inadvertida entre ellos, tal vez ninguno se preguntó que hacía allí tan sola y lejos de todo.
Pronto casi como un chispazo se aproximó una a mi nariz, y oí una voz melodiosa, entre susurros oí preguntas que se formulaban entre ellas como: si a caso era posible que una elfa del bosque estuviera allí ¿a caso vendrá a conocer al Hada de
¡Perdón! – Dije – pero, si, soy una Elfa del bosque, y ¿quién es el Hada de las Nieves?
Pronto comencé a oír una hermosa melodía, realmente encantadora, de voces cristalinas y armoniosas.
Pronto divisé una luz a lo lejos, cerca de un lago casi congelado. En ese momento del agua salieron dos osos muy grandes, blancos como la misma nieve que estaba bajo mis pies. Un poco de temor inundó mis alas pero las pequeñas haditas me afirmaron mis alas para no poder batirlas antes de...Sin aviso de la maravillosa luz apareció, majestuosa y tan grande como yo, una hermosa hada de blanco, de sus alas destellos jamás vistos, todo tan blanco que me enceguecía. Pronto oí su voz dentro de mi y dijo: “Bienvenida, mi nombre es Nevaea Reina de todo el Imperio de las Hadas de las nieves, hielos y glaciares, amiga de las hadas del viento, y de las montañas y tu ¿de donde vienes y que hacéis por aquí, una Elfa del bosque en estos níveos parajes?
Elfa Mágica me dicen en mi reino, sólo quería conocer un poco mas del mundo y salí a recorrerlo, disculpe si he de molestar.
Me mostró todo lo que comprendían sus dominios, me enseñó de los hielos de los lagos, la laboriosa tarea de hacer nieve, como cuidar los lindos y azules glaciares, y cómo las pequeñas hadas hacen danzar los copos de nieve.
Pronto me despedí de ellas y me regaló algo que jamás olvidaré, brillos indescriptibles en mis alas, que sólo eran transparentes, soy tan feliz con mis nuevas alas, ahora al volar se ven brillos de día y por las noches brillan como mis amigas las luciérnagas de tonos azulados y violetas.
Cuando llegue con mi reino, mis amigas no lo podrán creer.

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